La historia
Muchos consideran el Dom Pérignon 2008 la mejor añada de la Maison de las últimas décadas: un verano fresco y una maduración prolongada dieron uvas con una acidez y una precisión poco frecuentes en Champagne. Fiel a la tradición de la cuvée, el ensamblaje reúne Chardonnay y Pinot Noir de los mejores crus de Champagne. En formato Magnum, la evolución es aún más lenta y elegante; este Magnum se encuentra hoy en una fase de gran equilibrio entre frescura y complejidad terciaria.
La bodega
Dom Pérignon nació como cuvée de prestigio de la Maison Moët & Chandon, con su sede simbólica en la abadía de Hautvillers, donde, según la tradición, el monje benedictino Dom Pierre Pérignon contribuyó a perfeccionar las técnicas de ensamblaje y elaboración del champagne. Desde 1936, cada añada se produce únicamente con vendimias consideradas excepcionales, con un enfoque que prioriza la tensión y la capacidad de envejecimiento frente a la opulencia inmediata: cualidades que un magnum como este expresa especialmente bien gracias a una evolución más lenta que la del formato estándar.
El momento
Un gran Dom Pérignon 2008, servido en Magnum: una de las añadas más importantes de la Maison, compartida con ocho de nuestros clientes especiales en una velada que merecía este Magnum.
